lunes, 16 de febrero de 2009

Frases

No podía tener nada contra mí. No me conocía antes.

Me quede petrificada en la silla, contemplando con la mirada perdida como se iba. Era realmente mezquino. No había derecho. Empezé a recoger mis cosas muy despacio mientras intentaba reprimir la ira que me embargaba, con miedo a que se me llenaran los ojos de lágrimas. Solía llorar cuando me enojaba, una costumbre humillante.

Levante la vista sorprendida de que me hablara... Estaba confusa y la cabeza me daba vueltas. ¿Me lo había imaginado todo? Ahora se comportaba con gran amabilidad.

¡Todo aquello era tan estúpido! Estaba sentada en mi cuarto rastreando información. ¿Qué me sucedía?

-Tengo miedo, además de por los motivos evidentes, porque no puedo estar contigo y porque me gustaría estarlo más de lo que debería.

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